Cada año, cientos de miles de personas en España se juegan un empleo para toda la vida en un examen. Pero el sistema —convocatorias, grupos, baremos, tasas, listas de admitidos— se explica casi siempre con lenguaje de boletín oficial. Ruta Opositor lo traduce a español claro: qué es cada cosa, cuánto cuesta, cuánto se cobra y cuánto dura de verdad, con las cuentas hechas paso a paso.
Las cuatro dudas que casi todo el mundo tiene antes de presentar su primera instancia, respondidas en corto.
Sí, y es lo más habitual. El título universitario solo se exige en los grupos A1 y A2. Para el grupo B basta un título de Técnico Superior (FP de grado superior); para C1, Bachillerato o FP de grado medio; y para C2, la ESO. Hay miles de plazas cada año en C1 y C2: administrativos, auxiliares, celadores, Correos… Tu titulación marca el grupo más alto al que puedes optar, no si puedes opositar.
Depende del cuerpo y de las horas de estudio, pero lo normal es hablar de años, no de meses: entre uno y tres años de preparación para cuerpos medios, y más en los grupos altos o con mucha competencia. A eso hay que sumar el proceso en sí: desde que sale la convocatoria hasta que tomas posesión pueden pasar entre seis meses y dos años. Quien te prometa la plaza en tres meses te está vendiendo humo.
No es un suspenso seco: en muchos cuerpos, aprobar sin plaza te coloca en listas de espera y bolsas de interinos, de las que las administraciones tiran para cubrir vacantes temporales. Puedes acabar trabajando como interino o personal temporal —a veces durante años— y esa experiencia además suma puntos de méritos en la siguiente convocatoria. Por eso aprobar «sin plaza» suele ser un paso adelante, no un fracaso.
El funcionario de carrera ha superado el proceso selectivo y ocupa su plaza con carácter permanente: solo puede perderla por causas muy tasadas. El interino ocupa temporalmente una plaza vacante o sustituye a un titular; cobra parecido y hace el mismo trabajo, pero su nombramiento termina cuando la plaza se cubre por un funcionario de carrera o desaparece la necesidad. La plaza fija se consigue opositando; la interinidad suele llegar desde las bolsas.
Ruta Opositor forma parte de una familia de páginas que explican sistemas cotidianos —dinero, salud, hogar, trámites— en lenguaje claro y sin venderte nada.